Perspectivas del Transporte: Foro Internacional del Transporte ITF

Perspectivas del Transporte: Foro Internacional del Transporte ITF

Conoce los puntos clave del informe de “Perspectivas del Transporte” del Foro Internacional del Transporte ITF en el que se analiza el desarrollo a futuro de los sistemas de transporte sostenible y accesible.

Expresa una visión general de las tendencias recientes y las perspectivas a corto plazo para el sector del transporte a nivel mundial, así como las perspectivas a largo plazo de la demanda de transporte hasta 2050, para el transporte de mercancías en sus diferentes modos (marítimo, aéreo y carretero), y para el movimiento de pasajeros también en sus diferentes modos (automóvil, ferrocarril y aéreo) y las emisiones de CO2 (dióxido de carbono) que el transporte genera.

Esta edición analiza cómo los principales cambios políticos, económicos y tecnológicos desde 2015, junto con otros desarrollos internacionales (como los Objetivos de Desarrollo Sostenible) están configurando el futuro de la movilidad y presenta escenarios de políticas alternativas para las tendencias a largo plazo en la demanda de transporte; y, las emisiones de CO2 de todos los modos de transporte, carga y pasajeros. Un enfoque especial sobre la accesibilidad en las ciudades, también, resalta el papel de las políticas públicas en la configuración de sistemas de transporte sostenibles que brinden acceso equitativo a todos.

Como conclusiones expone diferentes resultados

Las emisiones de CO2 generadas por el transporte podrían aumentar 60% hacia 2050. De no adoptarse medidas adicionales, las emisiones de CO2 derivadas del transporte de carga a nivel mundial podrían incrementarse 160%, ya que los volúmenes internacionales de carga se triplicaran, esto basado en proyecciones de la OCDE relacionadas al comercio.

En gran medida esto se debe a un mayor uso del transporte terrestre, en especial si se trata de distancias cortas y de regiones que carecen de conexiones ferroviarias, como sucede en el sureste de Asia.

Optimizar las rutas o compartir vehículos e instalaciones de almacenamiento entre las empresas permitiría alcanzar factores de carga más altos y menos viajes con los vehículos vacíos. Estos logros en eficiencia podrían reducir hasta un tercio las emisiones de CO2 por parte del autotransporte.

Transporte urbano

Se prevé que la movilidad motorizada en las ciudades se duplicará entre 2015 y 2050, y en el escenario de referencia de las Perspectivas se elevará 41% hacia 2030 y 94% hacia 2050.

El porcentaje de automóviles privados continuará en aumento en los países en desarrollo y en las economías desarrolladas disminuirá ligeramente. En los escenarios alternativos de política en los que se ofrecen incentivos para el transporte público, los pasajeroskilómetro motorizados alcanzan niveles similares, pero los autobuses y el transporte masivo cubren más de 50% de la demanda total.

Transporte aéreo

Para el transporte aéreo, el número de pasajeros seguirá creciendo mientras las ciudades del mundo cuenten con más y mejor infraestructura de este tipo.

Durante los próximos 15 años, el movimiento de pasajeros podría crecer entre 3% y 6% al año con porcentajes superiores, hasta el 10 por ciento en las rutas asiáticas.

Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) por parte de la aviación internacional podrían aumentar alrededor de 56% entre 2015 y 2030, incluso si se mejora en gran medida la eficiencia del combustible.

Los acuerdos de transporte aéreo adecuados y el aumento de los vuelos intrarregionales de bajo costo propiciarán la expansión de la red y la caída de los precios, lo cual impulsará su crecimiento. Al acortarse los tiempos de viaje, las ciudades del mundo serán más accesibles para los pasajeros.

Aún prevalecen fuertes discrepancias regionales en cuanto a accesibilidad por vía aérea, pero estas podrán resolverse al invertir en aeropuertos regionales y mejorar las conexiones terrestres entre los aeropuertos y las ciudades.

En materia de política pública manifiesta lo siguiente:

El acuerdo de París sobre el Clima 2016 debe materializarse en acciones concretas para el sector del transporte.

Se requerirá poner en marcha políticas públicas y medidas para mantener las emisiones de CO2 generadas por el transporte en sus niveles de 2015.

Será necesario recurrir a todas los recursos políticos:

  • Evitar la demanda innecesaria de transporte, y
  • Cambiar a opciones de transporte sostenibles y mejorar la eficiencia.

También será necesario contar con mecanismos basados en el mercado, como el plan de compensación para la aviación internacional determinado por la Organización de Aviación Civil Internacional.

Con estas medidas se podrá reducir el calentamiento global a 2 grados Celsius por arriba de los niveles preindustriales, de acuerdo con los escenarios de la Agencia Internacional de Energía, pero no a los 1.5 grados a los que se aspira según el acuerdo de París.

La política pública tendrá que ser ágil para atender la innovación en el transporte que pueda resultar perjudicial.

Innovaciones tecnológicas como la movilidad eléctrica, los vehículos autónomos o las nuevas soluciones de movilidad compartida podrían cambiar radicalmente las pautas de movilidad, sobre todo en las ciudades.

Algunas de estas innovaciones brindan oportunidades para reducir de forma significativa la huella de CO2 del transporte y mejorar el acceso incluyente y equitativo.

En el sector de carga, los camiones autónomos podrían modificar drásticamente la ventaja competitiva entre los diferentes modos de transporte, hacia la carga terrestre. Es necesario que la formulación de políticas y la planeación tomen en cuenta estos cambios para evitar construir una onerosa infraestructura que pronto se volverá obsoleta o apegarse a vías de desarrollo de uso intensivo del carbono o inequitativas.

Reducir el CO2 derivado de la movilidad urbana exige más que una mejor tecnología vehicular y de combustibles.

Los avances tecnológicos por sí solos no lograrán reducir las emisiones de CO2 en las ciudades. Es preciso implantar políticas públicas orientadas al cambio de conducta, como impuestos a los combustibles, bajas tarifas de transporte o regulaciones de uso de suelo que limiten la expansión urbana, para así conseguir la mitigación adicional de CO2 que se requiere.

Las políticas enfocadas en disminuir los contaminantes atmosféricos y los embotellamientos locales, -los retos más apremiantes de transporte en muchas ciudades- pueden generar, como efecto lateral positivo, la baja de emisiones de CO2 debidas a la movilidad urbana.

La implantación de políticas públicas de uso de suelo focalizadas puede reducir la infraestructura de transporte necesaria para ofrecer un acceso más equitativo en las ciudades.

Brindar un acceso equitativo a empleos y servicios es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. En muchas ciudades, la flexibilidad ofrecida por los automóviles privados significa que estos ofrecen una mejor accesibilidad (medida por el número de oportunidades alcanzables en un tiempo determinado) que el transporte público; aun, si se toma en cuenta la variable de los embotellamientos.

Sin embargo, el transporte público tiene la capacidad de proporcionar acceso incluyente a oportunidades con disponibilidad para todos los pasajeros y con una cobertura planificada adecuadamente. A medida que las ciudades con gran densidad de población incrementan la eficiencia de los sistemas de transporte público, las políticas de uso de suelo focalizadas pueden contribuir a mejorar el acceso.

Es necesario que los gobiernos desarrollen herramientas de planeación para adaptarse a incertidumbres creadas por los patrones cambiantes de consumo, producción y distribución.

Contar con procedimientos ágiles de planeación basados con una visión estratégica a largo plazo ayuda a adaptarse a incertidumbres relacionadas con el cambio de los patrones en la demanda, la producción y las rutas de transporte a nivel global.

La sincronización es esencial para la buena planeación de infraestructura y la incorporación gradual de la capacidad de mitigar la concentración de inversión en infraestructura, por ejemplo, en puertos.

Estos planes tendrán que fijar la dirección para el desarrollo futuro, asignar prioridades a las inversiones e identificar cuellos de botella que pudieran surgir. También puede establecer la base para reservar zonas territoriales, por ejemplo, para desarrollo de puertos y corredores futuros.

Como puede observarse, es un análisis muy interesante sobre los retos a futuro del transporte en sus diferentes modos y la perspectiva a corto plazo del movimiento de carga y pasajeros, para lograr reducir la emisiones de Dióxido de Carbono y el calentamiento global. Consulta el informe aquí.

 

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